Hallan nuevas pistas sobre el vínculo entre el acné y el déficit de Omega-3


Evitar alimentos grasosos, ricos en azúcar y frituras. Las personas con acné saben de memoria cuáles son las comidas que tienen que evitar. Los «no» están claros. Y sobre lo que podría ser un «sí» empieza a haber cada vez más evidencia: ¿pueden los ácidos Omega-3 ejercer un rol en esta afección dermatológica?

En los últimos años, muchos trabajos exploraron este vínculo. Ahora, una investigación realizada por dermatólogos de Alemania y presentada en el Simposio de la Academia Europea de Dermatología y Venereología (EADV, por sus siglas en inglés) identificó un vínculo entre el acné y un déficit de ácidos grasos Omega-3.

Qué es el acné

El acné es una condición de la piel que puede ocurrir en varias etapas de la vida (neonatal, infancia, adolescencia y adultez). Es mucho más frecuente entre los 13 y los 17 años.

Los síntomas principales son piel grasosa, húmeda, puntos negros y blancos, algunas lesiones con pus, nódulos dolorosos y cicatrices; predominantemente en cara (frente, nariz, mejillas, barbilla) hombros y tronco superior (pecho y espalda), precisan desde la Asociación Argentina de Dermatología (AAD). Las personas que presentan manifestaciones severas sufren un gran impacto en su calidad de vida.

El origen del acné es multifactorial: influyen factores genéticos, estrés, algunos medicamentos y desórdenes hormonales.

Acné y Omega-3

La alimentación también tiene un rol. «La nutrición juega un papel fundamental en la prevención, el inicio y el curso de muchas enfermedades, incluidos los trastornos dermatológicos como el acné vulgar», afirmó la Anne Gϋrtler, quien lideró el trabajo encarado por Investigadores del Departamento de Dermatología y Alergias de Munich de la Universidad Ludwig-Maximilian (en Munich, Alemania).

El equipo estudió a 100 pacientes diagnosticados con acné, a quienes se les midieron parámetros nutricionales en su sangre, tras lo cual hallaron que el 94% de los pacientes tenían niveles por debajo de los recomendados (8-11 %) de ácidos grasos omega-3.

También indagaron en la dieta de los pacientes y encontraron que aquellos que dijeron que consumían regularmente legumbres, como garbanzos y lentejas, además de abstenerse del aceite de girasol (que es rico en Omega-6), tenían niveles más altos de Omega-3.

Hábitos alimenticios

«Como parte de un enfoque de tratamiento moderno, los médicos deben proporcionar a los pacientes información sobre cómo la elección de alimentos podría afectar su diagnóstico dermatológico y podría mejorar potencialmente los resultados terapéuticos», afirmaron los autores del trabajo.

Y señalaron que «durante años, se ha atribuido un impacto negativo para el acné vulgar a la dieta occidental debido a sus efectos directos sobre los niveles de IGF-1 (factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 )».

«Sin embargo -continuaron-, las medidas nutricionales preventivas y terapéuticas que todavía no fueron abordadas lo suficiente. En ese sentido, los ácidos grasos omega-3 parecen ser los más prometedores debido a sus efectos antiinflamatorios

Las conclusiones de los investigadores alemanes fueron apoyadas durante la presentación en el simposio por Asli Bilgic, profesora asistente en el Departamento de Dermatología y Venereología de la Universidad de Akdeniz, en Turquía, quien dijo que los hallazgos «fortalecen la idea de una dieta saludable como esencial para la remisión a largo plazo del acné».

Omega-3: dónde encontrarlo

Los ácidos grasos omega-3, que se encuentran en alimentos como legumbres, algas, nueces, semillas, pescados como el salmón salvaje y las sardinas, reducen la inflamación al estimular la producción de prostaglandinas antiinflamatorias E1 y E3, leucotrieno B5 y reducen los niveles de IGF– 1, la hormona central que induce el acné.

En el estudio, los pacientes con niveles de omega-3 inferiores al 8% mostraron niveles más altos de IGF-1, en comparación con los pacientes sin déficit de este nutriente. Y en aquellos que tenían un déficit severo (de menos del 4%) se observaron niveles más altos de la hormona inductora del acné.

¿Suplementar sí o no?

«Para determinar el efecto que puede tener un suplemento, primero se deben investigar los niveles de referencia para evaluar si existen deficiencias reales», sostuvo Gürtler.

«Si bien los datos presentan una tendencia hacia el déficit de Omega-3 en la población general, nuestro estudio describe un agravamiento en pacientes con acné. Los resultados de este estudio podrían servir como base para futuros ensayos de intervención», consideró.

«Esta investigación nos ayuda a acercarnos un paso más a brindar tratamientos efectivos para las millones de personas que enfrentan vergüenza y estigma por esta afección de la piel, mirando más allá de las cremas para la piel y los tratamientos sistémicos clásicos hacia una vía que puede tener beneficios adicionales para la salud. También refuerza la idea de que una dieta saludable es esencial», coincidió Bilgic.

Y concluyó: «Aunque este camino necesita más exploración, puede dar esperanza a quienes buscan una forma de controlar su condición».


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