Todo esto pasa en tu cerebro mientras dormís (y por eso es importante descansar bien)

De un tiempo a esta parte, la importancia del sueño en nuestra calidad de vida pasó a tener un rol preponderante. Y es que los procesos que se dan en el organismo durante el descanso son muy importantes, no solo para sentirnos bien al otro día, sino también a largo plazo.

Sin embargo, muchas son las cuestiones de la vida cotidiana, y los factores sociales y culturales que atentan contra esto: los extendidos encuentros nocturnos, la distracción que brindan las pantallas, y el estrés, son las principales causas que los expertos vinculan al insomnio.

¿El resultado? A corto plazo, luego de una o varias noches de mala calidad de sueño, disminuye nuestra capacidad de atención, la concentración y las habilidades de planificación y organización.

Un mal descanso disminuye nuestra capacidad de atención, de concentración y las habilidades de organización. Foto Shutterstock.

Un mal descanso disminuye nuestra capacidad de atención, de concentración y las habilidades de organización. Foto Shutterstock.

A su vez, aumenta el “tiempo de reacción”, lo cual genera que se incrementen el número de errores y de accidentes, y empeore nuestra capacidad de sumar nuevos conocimientos o de utilizarlos.

Los efectos a largo plazo, pueden ser erróneamente subestimados: existe evidencia de que el deterioro cognitivo está asociado a la alteración crónica del sueño.

«Además hay estudios que relacionan la acumulación de la proteína anómala del Alzheimer con la alteración crónica del sueño», advierte Sofia Lujan, médica neuróloga del Laboratorio de Sueño de FLENI.

La importancia de dormir bien

«Dormimos casi un tercio de nuestras vidas. Lejos de ser un desperdicio de tiempo, es el momento que el cerebro necesita para recomponer nuestro organismo, restablecer el equilibrio, y dejarnos como nuevos para empezar un nuevo día», pondera Gabriela Gonzalez Alemán, doctora en Genética del Comportamiento y fundadora de Brainpoints.

«Al tener un sueño de buena calidad, es decir, de buena duración, ritmicidad y continuidad; se obtienen los beneficios de las principales funciones del sueño», introduce Lujan.

¿Ir a rendir sin dormir? La generación de nuevas conexiones entre las neuronas durante el sueño facilita el aprendizaje. Foto Shutterstock.

¿Ir a rendir sin dormir? La generación de nuevas conexiones entre las neuronas durante el sueño facilita el aprendizaje. Foto Shutterstock.

El buen descanso favorece, entre otras cuestiones, la regulación hormonal, disminuye el riesgo de obesidad y alteraciones cardiovasculares y refuerza el sistema inmune.

«Se restablece o conserva la energía, se regula el estado de ánimo y el umbral del dolor. Además se eliminan desechos (radicales libres) producidos por el metabolismo durante el día, y en particular del sistema nervioso», enumera.

En este sentido, Gonzalez Alemán se explaya: «Durante el día, nuestro cerebro recibe gran cantidad de información que proviene del exterior. Esto hace que nuestras neuronas se aproximen y sus redes trabajen incansablemente«.

«Mientras dormimos -continúa-, las neuronas se alejan unas de otras, lo que  y permite que los fluidos cerebrales laven el espacio entre neuronas y eliminen todos los detritos metabólicos que nos dejó la actividad diurna.»

De qué hablamos cuando hablamos de sueño

El sueño es definido como un estado reversible de disminución en la capacidad de respuesta y la actividad motora, con cambio en el metabolismo, dice Luján.

Asimismo, detalla los distintos tipos de sueño que se dan durante la noche:

Sueño no REM, que a su vez se divide en tres etapas de “profundidad”: N1, N2 y N3.

Durante la N1, que representa aproximadamente el 5% del sueño, se da una transición al sueño, en la que desaparece la actividad en el electroencefalograma típica de la vigilia.

La profesional indica que puede haber movimientos oculares lentos y se disminuye paulatinamente la actividad muscular. También es en esta etapa que se puede percibir la sensación de “caída” por relajación muscular, y además, al despertar una persona, puede no reconocer que estaba durmiendo.

El cerebro interpreta la luz de las pantallas como si fuera luz solar y detiene la producción de melatonina. Foto Shutterstock.

El cerebro interpreta la luz de las pantallas como si fuera luz solar y detiene la producción de melatonina. Foto Shutterstock.

En cambio, la médica asegura que durante el N2 , que representa entre un 45% y un 55% del sueño, se da el mayor porcentaje de descanso en un adulto. Es conocido junto al anterior como sueño superficial, y las ondas cerebrales disminuyen su frecuencia. Disminuyen durante esta fase la temperatura y la frecuencia cardíaca y respiratoria.

La etapa N3, en la que transcurre aproximadamente el 20% del descanso, es el conocido como sueño de ondas lentas, o sueño profundo. La actividad cerebral es la más lenta y es la fase a partir de la cual es más dificil despertar.

– Sueño REM: Representa entre el 20 y el 25% del sueño, y es caracterizado por otro tipo de actividad cerebral, considerada de bajo voltaje y durante la cual se observan movimientos oculares rápidos e inmovilidad. En tanto, la frecuencia cardíaca y respiratoria se tornan irregulares.

La especialista en sueño indica que estas distintas etapas se dan en ciclos: «En un adulto de edad media durante la noche se observan entre cuatro y cinco ciclos, que varían su duración y características a lo largo de la noche».

«En la primera mitad de la noche es más frecuente el sueño N3 o profundo, y la segunda mitad, sueño superficial N2 y sueño REM», describe.

En el sueño se fija el conocimiento: ¿Mito o realidad?

En ámbitos estudiantiles como la facultad, están tanto quienes no duermen porque se la pasan estudiando toda la noche, como quienes priorizan un buen descanso para rendir mejor al otro día.

«Durante el sueño se generan y optimizan circuitos (o sinapsis) que promueven el aprendizaje. Además se procesa la información obtenida durante el día y las emociones», confirma Luján.

En este sentido, Gonzalez Alemán asegura que se reorganiza, se asocia, se archiva y se consolida en la memoria durante la noche toda la información que se procesó durante el día. «Para eso, el cerebro sintetizará y secretará una serie de sustancias durante el período del sueño.»

Durante el sueño se libera la hormona del crecimiento, tan importante en la infancia. Foto Shutterstock,

Durante el sueño se libera la hormona del crecimiento, tan importante en la infancia. Foto Shutterstock,

La generación de nuevas conexiones entre las neuronas durante el sueño también facilita el aprendizaje.

«Durante la noche, la conectividad se incrementa de tal modo que el cerebro se vuelve más creativo. Resolver problemas mientras dormimos, comprender de manera novedosa situaciones de la vida cotidiana o darle una vuelta inesperada a algo que nos preocupa, son experiencias comunes a la mayoría de las personas», describe Gonzalez Alemán.

E indica que esto sucede, porque «en la reorganización de información, el cerebro generará nuevas conexiones entre los conceptos y nos llevará a generar ideas que antes no existían», asegura.

Sueños extraños y originales

Sueños raros, dignos de ser la materia prima de un buen cuento y, como se mencionó, hasta una nueva solución a problemas que nos inquietan. Los resultados de los mecanismos que suceden en nuestro cerebro pueden llegar a ser asombrosos.

«La habilidad asociativa que tiene el cerebro mientras dormimos es tan abrumadora, que genera nexos lógicos a partir de ideas completamente descabelladas. Selecciona información diurna al azar y asocia conceptos que no se relacionan entre sí, produciendo ideas absolutamente innovadoras», afirma la médica.

«Nuestra actividad cerebral está por detrás de los fenómenos oníricos. Durante los sueños, las ondas cerebrales se parecen mucho a las que emite el cerebro en la actividad diurna. Así, nuestra mente tiene vivencias que parecen reales, pero nuestro cerebro nos protege desconectando la motricidad e impidiéndonos actuar durante la actividad onírica», destaca.

En esta dirección, un reciente estudio que se propuso investigar cómo las diferentes fases del sueño afectan el aprendizaje, halló que cuánto más extraños son los sueños que tenemos, es probable que nuestro cerebro esté en mejores condiciones de aprender.

Según este estudio, la vigilia, el sueño no REM y el REM parecen tener funciones complementarias para el aprendizaje: experimentar el estímulo, solidificar esa experiencia y descubrir conceptos semánticos.

“No debería sorprender que los sueños sean extraños: esta rareza tiene un propósito. La próxima vez que tengas sueños locos, tal vez no intentes encontrar un significado más profundo: tu cerebro puede estar simplemente organizando tus experiencias”, resume Nicolas Deperrois, autor principal del estudio.

El rol de las hormonas

¿Por qué nos empieza a dar sueño al anochecer? Además de cargar con todo lo realizado en el día, nuestro cerebro se ocupará de que el reloj biológico controle los ritmos circadianos, generando sueño por las noches y el deseo de actividad durante el día, subraya Gonzalez Alemán.

«Para eso, se va a guiar por la temperatura y el color de la luz: a medida que la luz natural se vuelve tenue, el cerebro interpreta que anochece y empieza a invadirnos la somnolencia. Las luces artificiales, cuando son fuertes, conspiran contra esta habilidad cerebral», advierte.

«Otro tanto lo hacen las luces azules de los diferentes dispositivos tales como los celulares, las tablets y las computadoras. El cerebro interpreta esta luz como si fuera luz solar y detiene la producción de melatonina, la hormona que nos ayudará a sumergirnos en un sueño profundo durante la noche», agrega.

Existe evidencia de que el deterioro cognitivo está asociado a la alteración crónica del sueño. Foto Shutterstock.

Existe evidencia de que el deterioro cognitivo está asociado a la alteración crónica del sueño. Foto Shutterstock.

La profesional indica que indefectiblemente, esto altera la calidad del sueño y disminuye la cantidad de horas que dormimos, «restándonos la oportunidad de restaurar al organismo como es debido».

Otras hormonas se liberan o se inhiben durante el sueño y esta actividad va a estar regulada por el cerebro: además de la hormona tiroides, la hormona antidiurética detiene su producción y protege nuestro sueño evitando interrupciones.

En tanto, la hormona del crecimiento, tan importante en la infancia, se segrega durante la noche y su pico máximo de liberación es durante la primera media hora del sueño profundo.

De ahí la importancia de que los chicos duerman al menos ocho horas y de que tengan un sueño de buena calidad, aunque también es importante en la adultez, ya que cumple un importante rol en la reparación y remodelación muscular y ósea, acota Lujan, para cerrar.


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