qué es el trastorno que incomoda a Natalia Oreiro

«Mi misofonía, un tema que tengo con ciertos ruidos que generan las personas y me causan ansiedad. Desde chica me hace sentir muy vulnerable. No tiene cura, es neurológica, de las llamadas ‘enfermedades raras‘. Cuando las personas descargan ansiedad con algún movimiento a repetición, las personas con misofonía absorbemos esa ansiedad», respondió Natalia Oreiro ante la pregunta acerca de qué aspectos de ella le incomodaban.

Tal como describió la actriz en ese reportaje con la revista Hola, las personas con misofonía pueden sentirse irritadas, enfurecidas o incluso sentir pánico cuando escuchan sonidos que las perturban, destacan desde el Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA). Esas señales de advertencia son motivo suficiente para realizar una consulta profesional.

Qué es la misofonía

El golpeteo de los dedos sobre el teclado, el tintineo de la cucharita revolviendo el café, una persona que masca chicle en cerca y hasta el canto de los pajaritos: sonidos que para muchos pasan desapercibidos, pero no para las personas con misofonía, hasta el punto de resultarles insoportables, destacan desde el Centro Gaes, especializado en salud auditiva.

«Un mismo patrón de sonido repetido, aunque se trate de un ruido prácticamente imperceptible, genera la reacción irracional de una persona. Esa persona sufre misofonía, una afección neurológica que se relaciona con la reducción de la tolerancia al ruido, pero que se manifiesta en sonidos repetitivos o en patrones concretos», explican en su sitio web.

Los sonidos asociados a estas reacciones en quienes viven con misofonía son múltiples y están muy vinculados a cada persona que lo sufre. Algunos de ellos, precisan desde Gaes, son:

  •  Sonidos nasales (ronquidos, hipo)
  • Sonidos orales (crujidos, morderse las uñas)
  • El llanto de los chicos
  • Sonidos de animales (pájaros cantando, ranas croando)
  • Los sonidos producidos con los movimientos corporales (crujidos de las articulaciones)
  • Sonidos ambientales (tonos de llamada de teléfono celular, tic-tac de relojes) 
Los sonidos ambientales, como el de los golpes sobre el teclado, pueden causar molestias. Foto Shutterstock.

Los sonidos ambientales, como el de los golpes sobre el teclado, pueden causar molestias. Foto Shutterstock.

¿Qué causa la misofonía?

El origen de la misofonía es idiopático, es decir de causa desconocida.

«Habitualmente se considera un trastorno neurológico que tiene que ver con la conexión entre la percepción de los sentidos y las sensaciones que generan», plantean.

«Aunque en otros casos, se le atribuye una relación con comportamiento psicológicos relacionados, por ejemplo, con manías o fobias.»

¿Misofonía o hiperacusia?

Los especialistas de Gaes diferencian la misofonía de la hiperacusia, dos condiciones que, dicen, no deben confundirse.

Mientras que la misofonía es una sensibilidad general al ruido, la hiperacusia se caracteriza por la sensibilidad a sonido que no son particularmente fuertes.

«No se trata de una excesiva sensibilidad a determinados ruidos, sino del nivel de ruido -explican-. Las personas con hiperacusia reaccionan con gran sensibilidad al ruido a niveles de volumen que otras personas encuentran completamente normales.»

Y advierten que si los ruidos «se vuelven dolorosos» a un volumen normal, es importante consultar a un otorrinolaringólogo.

Ruidos que pasan desapercibidos para la mayoría pueden volverse insoportables para las personas con misofonía. Foto Shutterstock.

Ruidos que pasan desapercibidos para la mayoría pueden volverse insoportables para las personas con misofonía. Foto Shutterstock.

El impacto de la pandemia

«La gente se pone sumamente irritable debido a esta fobia a los ruidos que los molestan, sufren ataques de ira, trastorno de ansiedad generalizada. Se trata de un síntoma más de ansiedad, son personas que se vuelve particularmente irritables con ciertos sonidos», explicaba la licenciada Gabriela Martínez Castro, directora del CEETA y especialista en trastornos de ansiedad.

Según Martínez Castro, durante los períodos de aislamiento dispuestos por la pandemia los casos de misofonía se agudizaron.

«Esta fobia termina siendo incapacitante para quien la sufre, de ahí la importancia de consultar a tiempo y tratarla -destacó-. También trae aparejados problemas de convivencia e intolerancia con nuestros propios seres queridos.»

¿Cómo se trata la misofonía?

El abordaje de este trastorno pasa en gran medida por la reeducación auditiva y la habituación, señalan desde Gaes.

«A través de sonoterapia se intenta reorientar esas sensaciones. En algunos casos, los pacientes encuentran cierto alivio utilizando algunos ‘escudos’ que mitigan la percepción de los patrones insoportables. Uno de esos escudos, por ejemplo, puede ser la música», precisan.

En la misma línea, desde CEETA apuntan que el tratamiento consiste en hacer terapia o cambios de estilo de vida, como usar protección contra los ruidos o crear zonas «libres de ruido» donde vive la persona.

Eso fue lo que complicó a muchos afectados durante el aislamiento, ya que se vieron obligados a convivir durante más tiempo con otros habitantes de la casa y «perdieron esos espacios de intimidad y silencio».

La terapia cognitivo conductual, que utiliza herramientas del mindfulness, entre otras, también puede ser una alternativa para el abordaje, afirman.

La importancia de hablar

Asimismo, los especialistas de GAES subrayan la importancia de no sufrir en silencio y hablar sobre la misofonía abiertamente, ya que en el peor de los casos, dicen, una misofonía puede convertirse en fonofobia.

«Este miedo real al ruido puede llevar a evitar todas las situaciones que puedan afectar a estos factores psicológicos. Esta fuerte sensibilidad al ruido induciría a los fonófobos a dejar de comer en compañía, solo por dar un ejemplo. Para que la misofonía no se convierta de un trastorno inofensivo en un problema grave, la comunicación es clave», concluyen.


Source link

Sobre admin

Compruebe tambien

3 motivos para arrancar y 6 consejos del instructor Sergio Verón

Pareciera que todo atenta contra las intenciones de hacer ejercicio en invierno. Los días son …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: