¿cuánto dura la inmunidad? ¿la reinfección es peor?

Si usted es uno de los millones que ya han tenido COVID-19, es posible que se pregunte durante cuánto tiempo tendrá inmunidad contra el coronavirus.

Al principio de la pandemia, la mayoría de la gente suponía que infectarse tenía al menos una ventaja: que estaría protegido contra futuros encuentros con el virus.

Pero a medida que avanzan las nuevas oleadas y el virus no muestra signos de remitir, las reinfecciones parecen haberse convertido en algo habitual. Ya hay muchas personas que informan de segundas o incluso terceras infecciones con las nuevas variantes.

Los expertos han advertido que la exposición al coronavirus -a través de la vacunación o la infección– no significa que se esté completamente protegido de futuras infecciones.

¿Infección inevitable?

Más bien, el coronavirus está evolucionando para comportarse más como sus primos estrechamente relacionados, que causan resfríos comunes e infectan a las personas repetidas veces a lo largo de sus vidas.

«Casi desde el comienzo de esta pandemia, he pensado que el COVID-19 acabará convirtiéndose en una infección inevitable que todo el mundo contraerá varias veces, porque así es como un nuevo virus respiratorio se establece en la población humana», afirma el Dr. Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Johns Hopkins.

Sin embargo, el coronavirus aún no se ajusta a patrones estacionales claros como los demás virus del resfrío común. También puede causar síntomas debilitantes que persisten durante meses o años en algunas personas, y se ha cobrado la vida de millones de personas.

¿Qué puede hacer para protegerse, no sólo de la infección, sino también de la reinfección? Hemos pedido a los expertos que respondan a las preguntas más comunes.

¿Cuánto tiempo durará mi inmunidad después de tener COVID?

Antes de Ómicron, las reinfecciones eran poco frecuentes. Un equipo de científicos, dirigido por Laith Abu-Raddad, de Weill Cornell Medicine-Qatar, estimó que un ataque con Delta o con una cepa anterior de coronavirus tenía una eficacia de aproximadamente el 90% en la prevención de una reinfección, tanto en personas vacunadas como no vacunadas.

«Pero la variante Ómicron cambió ese cálculo«, dijo Abu-Raddad, investigador de enfermedades infecciosas.

Después de la aparición de Ómicron, las infecciones anteriores sólo daban una protección de alrededor del 50% contra la reinfección, según el estudio de Abu-Raddad.

El coronavirus había adquirido tantas mutaciones en su proteína de espiga que las nuevas versiones se volvieron más transmisibles y más capaces de evadir la inmunidad.

Esto significa que se puede contraer una versión de Ómicron después de haberse recuperado de una variante más antigua. Incluso puede enfermarse con una de las subvariantes más nuevas de Ómicron después de haberse recuperado de una versión diferente.

Otros factores también aumentan su vulnerabilidad a la reinfección, empezando por el tiempo que ha pasado desde que tuvo COVID. Las defensas inmunitarias tienden a disminuir después de una infección.

Un estudio publicado en octubre de 2021 estimó que la reinfección podría producirse ya a los tres meses después de contraer COVID-19.

Si bien estos hallazgos se basaron en el genoma del coronavirus y tuvieron en cuenta las disminuciones esperadas en los anticuerpos que podrían combatir el virus, el estudio no tuvo en cuenta las nuevas variantes como Ómicron que eran radicalmente diferentes de las variantes más antiguas.

Debido a lo diferente que es Ómicron, su protección puede disminuir incluso antes. En un estudio publicado en febrero, que aún no ha sido revisado, científicos de Dinamarca descubrieron que algunas personas se reinfectaron con el sublinaje BA.2 de Ómicron tan pronto como 20 días después de haberse infectado con Ómicron BA.1 original.

Dado que el virus está infectando ahora a más personas, las probabilidades de estar expuesto y reinfectarse también son mayores, dijo Abu-Raddad.

Y aunque no está claro si algunas personas son simplemente más susceptibles a la reinfección por COVID-19, los investigadores están empezando a encontrar algunas pistas.

Las personas de edad avanzada o inmunodeprimidas pueden producir muy pocos anticuerpos o de muy baja calidad, lo que las hace más vulnerables a la reinfección, dijo Abu-Raddad.

Además, las primeras investigaciones muestran que un pequeño grupo de personas tiene un defecto genético que paraliza una molécula inmunitaria crucial llamada interferón tipo I, lo que las hace correr un mayor riesgo de padecer síntomas graves de COVID. Otros estudios podrían descubrir que tales diferencias también desempeñan un papel en la reinfección.

Por ahora, debe tratar cualquier síntoma nuevo, como fiebre, dolor de garganta, secreción nasal o cambios en el gusto o el olfato, como un posible caso de COVID.

Aconsejan vacunarse y aplicarse los refuerzos. /AP Photo/Matt Rourke/Archivo.

Aconsejan vacunarse y aplicarse los refuerzos. /AP Photo/Matt Rourke/Archivo.

¿Las infecciones posteriores serán más o menos graves?

La buena noticia es que el organismo puede recurrir a las células inmunitarias, como las células T y las células B, para sofocar una reinfección si el virus se escapa de las defensas iniciales de anticuerpos. Las células T y B pueden tardar unos días en activarse y empezar a trabajar, pero tienden a recordar cómo combatir el virus basándose en encuentros anteriores.

«Tu sistema inmunitario tiene todo tipo de armas para intentar detener el virus incluso si consigue pasar la puerta principal», afirma Shane Crotty, experto en virus del Instituto de Inmunología de La Jolla (California).

Muchas de estas células inmunitarias crean sus protecciones de forma iterativa, dijo Crotty. Esto significa que las personas vacunadas y reforzadas están especialmente bien equipadas para enfrentarse al coronavirus.

Del mismo modo, las personas que han sido infectadas anteriormente son capaces de evitar que el virus se replique a niveles elevados si se vuelven a infectar. Y la mayoría de las personas que han tenido encuentros tanto con la vacuna como con el coronavirus crean una inmunidad híbrida que puede ofrecer la mejor protección.

El resultado es que las segundas o terceras infecciones probablemente sean más cortas y menos graves.

Abu-Raddad, que ha hecho un seguimiento de las reinfecciones entre grandes grupos de personas en Qatar, ya empezó a ver este prometedor patrón en los registros de los pacientes: de las más de 1.300 reinfecciones que su equipo identificó desde el comienzo de la pandemia hasta mayo de 2021, ninguna condujo a la hospitalización en una unidad de terapia intensiva, y ninguna fue mortal.

Pero que las reinfecciones sean menos graves no significa que no sean terribles. Es posible que sigas teniendo fiebre y experimentando dolores corporales, niebla mental y otros síntomas. Y no hay forma de saber si los síntomas persistirán y se convertirán en COVID de larga duración, dijo Adalja.

Es posible que cada infección por COVID obligue a jugar a la ruleta rusa, aunque algunos investigadores plantean la hipótesis de que el riesgo es mayor justo después de la primera infección.

Uno de los factores de riesgo de una COVID prolongada es tener altos niveles de virus en el sistema al principio de la infección, y es probable que la primera vez que se infecte tenga una carga viral tan alta, dijo Abu-Raddad. En las siguientes infecciones, el organismo está mejor preparado para combatir el coronavirus, por lo que puede mantener el virus en niveles bajos hasta que se elimine por completo, dijo.

¿Qué se puede hacer para reducir el riesgo de reinfección?

Muchas de las herramientas y comportamientos que ayudan a protegerse de la infección pueden ayudar a evitar la reinfección, dijo Abu-Raddad. «No existe una solución mágica contra la reinfección por COVID».

Vacunarse y reforzarse, por ejemplo, es una buena idea incluso después de haber tenido COVID. Sólo hay que esperar unas semanas después de la infección para vacunarse.

Las vacunas reforzarán su nivel de anticuerpos, y las investigaciones demuestran que son eficaces para prevenir resultados graves si vuelve a enfermar. «La confianza científica en la inmunidad inducida por la vacuna era y es mucho mayor que la inmunidad inducida por la infección», dijo Crotty.

Las medidas adicionales, como el uso de barbijos en espacios cerrados y en espacios concurridos, el distanciamiento social y la mejora de la ventilación cuando sea posible, pueden proporcionar otra capa de protección.

Pero dado que la mayoría de las personas y comunidades han abandonado en gran medida estas protecciones, depende de los individuos decidir cuándo adoptar precauciones adicionales en función de su riesgo de contraer el COVID y de cuánto quisieran evitarlo.

«Si tuviste una infección la semana pasada, probablemente no tengas que usar barbijo», dijo Adalja. «Pero a medida que pasa un mes más o menos desde tu infección y las nuevas variantes comienzan a circular, puede tener sentido que las personas en alto riesgo lo hagan​. Las protecciones contra la COVID no tienen que ser de talle único.»

Knvul Sheikh ©The New York Times

Traducción: Patricia Sar


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