El regreso de Arturo Sandoval, el trompetista que hace 30 años huyó de Cuba

Un trompetista brillante y de una técnica impecable. El músico cubano Arturo Sandoval sostiene que el jazz lo hace sentir libre, especialmente, cuando improvisa: “El jazz es libertad y la palabra libertad es la más importante en cualquier idioma«.

«No existe nada más importante para un ser humano que sentirse libre, y puedo decirlo porque viví bajo un régimen dictatorial y hace 33 años que estoy disfrutando de lo que es la libertad, lo que le falta a mi país”, señaló el trompetista, de 72 años, durante la charla telefónica con Clarín.

Un tema insoslayable para el artista es el movimiento Patria y Vida, que reclama una vuelta a la libertad en la isla, en oposición al eslogan del castrismo Patria o Muerte.

“El jazz es libertad y la palabra libertad es la más importante", entiende el multipremiado músico cubano. Foto Prensa

“El jazz es libertad y la palabra libertad es la más importante», entiende el multipremiado músico cubano. Foto Prensa

“Hace un año surgió el movimiento Patria y Vida y lo sentí como una luz al final del túnel. Me dio ánimo, porque de verdad que todos estos años estuve muy escéptico respecto de la posibilidad de un cambio en Cuba. Pensaba: me voy a morir sin poder visitar mi país natal”, afirmó Sandoval.

El trompetista regresará a Buenos Aires, para presentarse el sábado 13 de agosto, a las 21, en el Teatro Opera, con un flamante septeto formado también por Michael Tucker en saxo, Maxwell Haymer en piano, William Brahm en guitarra, Maximilian Gerl en bajo eléctrico, Mark Walker en batería y Daniel Feldman en percusión.

“No puedo estar más feliz, más satisfecho con este grupo, nuestra propuesta transita por muchas músicas distintas y tiene que ver con que sigo escuchando muchas músicas diferentes para enriquecerme y seguir aprendiendo”, señaló este músico multipremiado. Ganó diez premios Grammy, seis Billboard y un Emmy.

Un músico innovador que alcanzó notoriedad como trompetista en el espléndido grupo de jazz fusión Irakere, surgido de la Orquesta Cubana de Música Moderna y creado en 1973 por el pianista Chucho Valdés, que tenía a Paquito D’Rivera en el saxo, Carlos Emilio Morales en guitarra y Enrique Plá en batería, entre otros, con discos emblemáticos como Grupo Irakere (1976) e Irakere (1979), que ganó el Grammy en 1980 como Mejor Grabación Latina.

Sandoval hace 10 años, haciendo magia tanguera con su trompeta.

Sandoval hace 10 años, haciendo magia tanguera con su trompeta.

El trompetista se mueve con solvencia en cualquier terreno, desde el jazz puede saltar a la música clásica sin perder calidad técnica, ni capacidad expresiva. “Me gusta la música en general y soy un músico que sigue interesado en aprender”, agregó.

“El jazz me metió en líos”

Sandoval nació en Artemisa, Cuba, en noviembre de 1949, en un hogar sin recursos, y fue en la escuela donde comenzó a formar parte de la banda hasta que a los diez años se inclinó por la trompeta, aunque no era uno de los instrumentos que tenía la banda; fue su tía quien se la regaló.

A los 12 años comenzó a estudiar trompeta clásica hasta que, a los 17 años, un buen amigo le hizo escuchar un disco de jazz con Dizzy Gillespie, quien se convertiría en su mentor tras su escape de Cuba, y Charlie Parker: “Nunca olvidaré ese día, ni lo que me causó esa música”.

Esa inclinación hacia el jazz le trajo serios problemas con la dictadura. “Me metí en líos –señaló- por mi amor al jazz en Cuba”. Alguna vez contó que mientras hacía los tres años de conscripción, por la noche escuchaba en su radio La Voz de las Américas, hasta que lo descubrieron: “El sargento dijo que ésa era la voz del enemigo y me mandaron al calabozo durante tres meses por haber estado escuchando ese programa”.

Sobre Irakere explicó: “Sobrevivimos porque tocábamos ritmos afrocubanos y debajo improvisábamos de una manera jazzística; hacíamos bebop con cencerros y percusión afrocubana; diría que era jazz, pero con un toque afrocubano, por eso las autoridades aceptaron esta propuesta”.

Justin Timberlake y Arturo Sandoval, en una ceremonia de los Grammy, en Los Angeles. AP.

Justin Timberlake y Arturo Sandoval, en una ceremonia de los Grammy, en Los Angeles. AP.

Su historia acerca de cómo conoció a Gillespie, principal responsable de su fuga de Cuba, es curiosa. “Lo conocí a Dizzy en 1977. Dizzy estaba tocando en un crucero que hacía escala en La Habana por dos noches. Fui uno de los que se presentó en el puerto a instancias de un amigo que me consiguió un trabajo de chofer y me tocó Dizzy».

«Cuando lo vi en persona quedé deslumbrado, aunque dije que no era músico, para tomar el empleo. Se subió a mi coche y le mostré La Habana”, señaló el músico en una entrevista anterior.

Y sigue: “Mucho más tarde se organizó una jam session y fue ahí que saqué mi trompeta y Dizzy gritó: ‘¡Ése es mi chofer y está tocando!’. Tocamos juntos y entablamos una relación increíble, fue como un segundo padre para mí. Uno de los mejores regalos que recibí de Dios en mi vida”, señaló el músico.

Un músico sin fronteras de género

Uno de los aspectos centrales de la carrera de Sandoval es su calidad interpretativa. Ahora bien, aunque conocido por ese estilo tan marcadamente latino de notas altas, Sandoval es un intérprete equilibrado, de tono dorado, capaz de abordar el repertorio clásico, como también el jazz y la música tradicional cubana.

Algunos de sus discos, como Flight To Freedom (1991), el impecable Remember Clifford (1992), el espléndido Danzón (1993) o el célebre Dear Diz (Every Day I Think Of You) (2012) muestran a un trompetista de un swing soberbio, una calidad en su sonido impecable y un relajado dominio del instrumento.

Sin fronteras: Sandoval y Emilio Estefan, una usina de hits. El trompetista pasó por todos los géneros musicales.

Sin fronteras: Sandoval y Emilio Estefan, una usina de hits. El trompetista pasó por todos los géneros musicales.

En su búsqueda de nuevos rumbos grabó My Passion For The Piano (2001) donde se revela como un pianista virtuoso, sin ostentación, con algunos clásicos como All The Things You Are o Esta tarde vi llover y Tango, como yo te siento (2011) en el que participa una parte de la creme tanguera, como Néstor Marconi en bandoneón y María Graña, Raúl Lavié y Julia Zenko, entre otras voces.

Su homenaje a Armando Manzanero, con Eternamente Manzanero (2014), junto a Jorge Calandrelli, va en esa línea de permanente búsqueda y marcó un paso interesante para las magistrales composiciones del pianista. Vendrían después Live At Yoshi’s (2015) y Ultimate Duets (2018), con Stevie Wonder, Al Jarreau, Celia Cruz, Plácido Domingo, Juan Luis Guerra, Alejandro Sanz y Ariana Grande, entre otros.

Su escape del régimen cubano

Un tema que sigue manteniendo interés es su escape de Cuba, en marzo de 1990.

Cuenta: “Escaparme era un deseo que tenía desde hacía mucho. Estaba sufriendo, tenía problemas de toda índole, pero estaba casado y tenía un hijo, y no iba a dar ese paso solo. La dictadura cubana cometió un error y fue darle un permiso súper especial a mi esposa y a mi hijo para que pudiesen viajar a Europa mientras estaba tocando allá. Esa oportunidad no podía desperdiciarla».

Y sigue el relato: «Dizzy me ayudó, fue él quien me acompañó a la Embajada norteamericana en Atenas. En esa embajada cometieron el error de enviar un mensaje cifrado a la oficina de interés norteamericanos en La Habana y el gobierno de Fidel Castro lo interceptó y se desató una verdadera cacería tratando de encontrar a mi mujer y a mi hijo para mandarlos de vuelta a Cuba».

Detalle que comparte: «Pero estaban escondidos en una casa de campo de un buen amigo. Y pudimos escapar a Florida, donde nos radicamos al llegar a los Estados Unidos”.

Por cierto, sobre su escape de Cuba, la película For Love or Country. The Arturo Sandoval Story (2000), interpretada por Andy García y con música del trompetista, repasa de manera pormenorizada su fuga del régimen cubano.

Sobre Patria y Vida sostiene que “es el resultado de que mucha gente ha tocado fondo, hay desesperanza y dolor y eso se puede ver también en otras sociedades  que siguieron el ejemplo de Cuba, como Venezuela, Nicaragua y, ya ven, es un sistema que no funciona. Trata al pueblo como un objeto y ejercen un control absoluto de las personas. Son dictaduras manejadas por mentirosos y corruptos”.

Esa dureza de pronto se ablanda para contar un chiste popular entre los exiliados: “Pedro y Juan se encuentran en la calle y Pedro le dice ‘Anoche estuve hablando por teléfono un tremendo rato con Dios. Hablamos de todo’. ¿Y no le preguntaste a Dios cuándo se iba a resolver el problema de Cuba para que podamos regresar? ‘Sí, ésa fue mi última pregunta’. ¿Y qué te dijo? ‘Ahí me cortó. Ni Dios sabe cuándo se va a terminar este asunto de Cuba’”.

Contó, como cierre de la charla, que tiene un disco terminado que saldrá este mes, con composiciones nuevas escritas durante la pandemia, en las que hay algo de jazz, baladas y música cubana. Tras los conciertos en América del Sur (Santiago de Chile, Lima, Buenos Aires y San Pablo) regresará a los Estados Unidos, donde les esperan cinco noches, diez conciertos, en el Blue Note de Nueva York.

Dónde y cuándo

Arturo Sandoval se presentará el sábado 13 de agosto, a las 21, en el Teatro Opera, Corrientes 860. Entradas desde $3360 por Ticketek.com.ar

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