Para Brenda Angiel, la diversidad está en el aire

“Lo que voy a contarte de la obra seguramente sonará a cliché. Pero creo que cuando se traspasan los clichés, pueden dejar de serlo y permitir que aparezcan otras cosas”.

Así, para empezar, la coreógrafa Brenda Angiel se refiere a T para T, su nueva obra, que incluye el lenguaje de la danza aérea sobre el que trabaja desde hace muchos años pero que ahora tomó un nuevo giro: el interés por elaborar una dramaturgia, más allá de las formas -siempre atractivas- de bailar en el aire.

Increíblemente, la idea de la obra se emparenta con "Té para dos", Doris Day y la madre de la coreógrafa.

Increíblemente, la idea de la obra se emparenta con «Té para dos», Doris Day y la madre de la coreógrafa.

-¿Cuáles serían esos clichés?

-Los duelos de la pandemia, la diversidad de géneros. Voy a comenzar con algo personal: mi mamá falleció a comienzos de la pandemia, posiblemente por Covid. Ella siempre me contaba que cuando era joven se parecía mucho a la actriz Doris Day, pero yo nunca le había prestado demasiada atención. Esto por un lado.

Por otro, desde hace tiempo quería hacer una obra sobre una pareja y el título que me aparecía constantemente era Té para dos (la película de 1950 y protagonizada por Doris Day, una rubia luminosa que protagonizó una buena parte del cine musical de la época). No sabía por qué.

El bailarín, Mauro Dann, es homosexual, y la bailarina ya no es “bailarina”, cambió de género. Y ahora se llama Lynx.

El bailarín, Mauro Dann, es homosexual, y la bailarina ya no es “bailarina”, cambió de género. Y ahora se llama Lynx.

-Decías que ese título te rondaba la cabeza.

-Sí, y cuando me pongo a buscar qué quería decir, descubro que era una película con Doris Day ¡y que ella efectivamente era idéntica a mi madre! La canción Té para dos se había compuesto en 1925 y se hicieron muchísimas versiones. Decido entonces que muchas de estas versiones van a ser prácticamente la única música de la obra. Luego comienzo a ensayar y lo que tenía planeado cambia de rumbo.

-¿De qué manera?

-Al principio me imaginaba un dúo romántico como lo que cuenta la canción: “Vamos a ser felices juntos, vamos a formar una familia”. Pero los intérpretes me proponen otra cosa: porque el bailarín, Mauro Dann, es homosexual, y la bailarina ya no es “bailarina”: es decir, la que conocí como Carolina Tironi durante doce años cambió de género durante la pandemia y ahora se llama Lynx y quiere que le hable como varón. Así que introduje esta situación como un contraste interesante.

De «Té para dos» a uno para tres

-¿Respecto a qué?

-A esa familia ideal de la que hablaba la canción comparada con estas nuevas diversidades. Y aquel Té para dos termina siendo un Té para tres -por eso aparece al final el tema del mismo título de Gustavo Cerati- y se ponen en juego varios planos. No era mi idea inicial, pero la verdad es que nunca hago lo que me propongo al comenzar un trabajo nuevo.

"La experiencia les da a los bailarines más grandes algo que los jóvenes, preocupados por la técnica, a veces no tienen", dice Angiel.

«La experiencia les da a los bailarines más grandes algo que los jóvenes, preocupados por la técnica, a veces no tienen», dice Angiel.

-El “T para T” (o para tres) alude a que también estás en escena, la primera vez después de diez años.

-Sí. Sentía que en esta obra era necesario hablar. Y yo hablo como la autora de la obra dentro de la misma obra. Al principio hago un monólogo sobre el punto de partida: la muerte de mi mamá, Doris Day, la canción. Y después los bailarines “quiebran” todo, aunque esto ocurre en los diez últimos minutos.

Aquí hay otra intervención mía. Pero lo anterior, mientras suenan las versiones de Té para dos que dan un clima como de película de Woody Allen, está contado como un dúo puramente romántico.

-Tu participación entonces no incluye la danza.

-Sí, bailo un poco. No en el aire con los arneses porque ya no puedo, es demasiado exigente. Pero bailo. Me encanta bailar; en el aire o en el piso es lo mismo.

-Hay una corriente nueva de bailarines que no abandonan la escena o que regresan cuando se supone que ya no tienen la edad para hacerlo, ¿no es cierto?

-Me parece algo hermoso. La experiencia y la madurez les da a los bailarines más grandes algo que los jóvenes, quizá más preocupados por la técnica, a veces no tienen.

Info: Estrena este sábado 6 de julio a las 21. Teatro Aérea, Bartolomé Mitre 4272.

POS

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